martes, 26 de septiembre de 2017

Editorial


revista literaria con voz propia nº 77

                  septiembre  2017


                          publicación creada en noviembre de 2006
                             distribución y publicación gratuitas
                              ISSN 2314-0275




No es necesario saber precisamente qué está sucediendo o exactamente dónde todo va. Lo que necesitamos es reconocer las posibilidades y desafíos que ofrece el momento presente, y abrazarlos con valor, fe y esperanza.
Thomas Merton




Pausa

De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

Mario Benedetti


  
Durante muchos años, a gran costo, viajé por muchos países, vi las altas montañas, los océanos. Las únicas cosas que no vi fueron las espumosas gotas de rocío en la hierba que estaba justo al lado de mi puerta. 
Rabindranath Tagore

  

             revista literaria con voz propia
  Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina


  
Nunca estés tan centrado en lo que estás buscando como para pasar por alto lo que realmente encuentras.
Ann Patchett



Autores publicados


revista literaria con voz propia nº 77

    septiembre  2017

                    
          autores publicados en esta edición: 

Alba Estrella Gutiérrez


el tiempo
es una máscara
que lastima el horario
y el reloj un beso
despeinado en el aire
el hombre es un fragmento
de espera innecesaria
una herida absuelta
de eternidad cambiante
el dolor es antiguo
y la muerte siempre

tan sola y vulnerable

Gustavo Vaca Narvaja

Imagina

Imagina un mundo donde predomine la razón y amistad soñada en huertas de naranjos y
guayabas, y se ignoren en ciudades híbridas y frías de puro cemento.

*  *  *

Imagina cintas interminables de asfalto humedeciendo balcones inmóviles, custodios de
confidencias atesoradas vigentes en el secreto de improvisadas ilusiones, o abandonadas
tal vez… en las sombras del olvido.

Orlando Valdez



soy el al través
de las palabras
quizá todo sea ya todo
todo en vano ardiendo
llegando al borde
a lo más alto de la noche
ya débil y apenas
por encima de lo poco
de lo más poco

Raúl Pérez Arias

Inercia

Atravesó el carrusel
instante de un sueño;
fijó su oído en un vals de Strauss.
Descolgó del perchero
la modorra del día
y partió a comprar sahumerios
a la hora del té.  

Catalina Zentner Levin

La Lucinda

Como una Madame Bovary rediviva, Lucinda Mora recuerda sus años mozos, desde un lugar de su memoria que todavía no cede al paso de los años. Ellos son crueles y arriesgados, así como intensos sus amores de juventud, la mayoría con desastrosos finales. Sus pasos vacilantes la llevan hasta la ventana. Desde allí espía el universo que se escurrió de entre sus dedos, cuando seguía el mandato del instinto y las perversiones jalonaban la inmediatez de su rutina. Criada desde la cuna para el matrimonio, supo poner punto final a su relación con un hombre casado que, desde el vamos, puso en claro que jamás dejaría a su familia por ella. Fue cuando apareció Romeo Gauto, un hombre bueno, algo mayor y muy confiado en la muchacha de pueblo y su voluntad de formar un hogar como Dios manda. El matrimonio se concretó y llegaron tres hijos. Lucinda intentaba ser buena madre, no siempre lo consiguió. Mas era indudable que los amaba, aunque no lo suficiente como para respetar los lineamientos impuestos por códigos morales irreductibles.

María Alicia del Rosario Gómez

Ven, amiga
Sentémonos muy cerca de la piedra
Que sabe del secreto contenido
De los silencios sin sentido
Dame la mano. Ven…
Es hora de mirarnos a los ojos
Es hora… Sí, ya es hora
De conceder minutos a la espera
Regalemos miradas, sentimiento…

Marisa Álvez

Escritura

Escribimos para no morir.
 Juan Rulfo

simbiosis de arcángeles
y antiguos maleficios

desgajamientos circulares
rencores enhiestos como astas
piruetas que presagian la alegría

Jaime Icho Kozak

“Si no la infancia…”

                   Saint John Perse

Siempre habrá infancia, por eso amo ese tiempo que cultivamos
en la paz y en guerras con fervor desvelado, el flaco pan,
la casa inverosímil, los alimentos amargos y dulces,
el tórrido verano y duros inviernos.

Tiempos venidos desde lenguas lejanas en que algunos
quedaron en los caminos, una bala perdida
les interrumpió el crecimiento.

Cristina Pizarro

Linaje

                   A los árboles y a los pájaros de la tierra riojana

Mi canto es un homenaje de la sangre a aquel herrero
nacido en los llanos  impenetrables
en una tierra  sin mapas ni ciudades

Los pobladores con los pies descalzos
alabaron a Inti
y ofrendaron
                a los dioses
el maíz del Inca Viracocha

Allí, Rafael Pizarro, mi tatarabuelo, natural de La Rioja,

Victoria Servidio

Frente a la flor

Imagino ser un pequeño insecto y transitar por sus avenidas, llego a la corola, visito los pistilos, siento al andar una suave alfombra de terciopelo y me embriago con el elixir de su aroma.
Imagino ser una abeja y en una vasija me sirvo del polen y una miel exquisita.
Imagino ser oruga, me resbalo al ascender por los pétalos hasta quedarme dormida arrollada en mí misma en un rincón bajo la sombra.

Hilda Augusta Schiavoni

Desolación

Un viento de cenizas
golpea
sobre las hojas del otoño.
Un aliento de guijarros
roza el horizonte,
taladra los sentidos
y muestra
los dientes fríos de la noche.
Luego, se desbarranca
por los acantilados

Lydia Pistagnesi

Allí

Allí: Justo en el límite donde las luces y las sombras crean la finitud de sus rituales
hay pisadas invisibles cual señales marcando el ritmo de errantes penitentes.
Un difuso color se hace presente, marismas de dolor se vuelven llagas y en pergaminos de hechizadas alas sobrevuelan estremecidos desvaríos
Sollozan duelo sobre sangra derramada… ¡Espantosa en la quietud del infinito!

Abel Edgardo Schaller

Homo sapiens

 “L´homme est son choix”. Jean-Paul Sartre

¿Pero qué fue de aquel hombre y sus hembras dorsales,
fecundadas de cara a la luna de su mejor gemido?
¿Pero qué fue del hombre
que cuidara los fuegos tal como hiciera
con el corazón de todas las auroras?
¿Pero qué fue del hombre
que celebrara las lluvias, los ríos y los soles,
el alma decisiva de los árboles, la callada constancia de las flores?

Salomé Moltó

Un suspiro en la mañana

Se acercó a la ventana y miró al horizonte. Las bellas montañas bostezaban y se deshacían de las pertinaces nubes que las habían cubierto durante la noche. Un ligero rayo solar las inundaba, devolviéndoles la alegría diurna que se produce en los amaneceres.
Había pasado toda la noche cuidando a su hermana, la pequeña de cinco hermanos que tuvo su madre en 10 años. Su hermana la pequeña, ella la mayor y tres varones en medio. El último parto de la madre fue doloroso y quedó afectada en su salud, lo que hizo que Elsa supliera a su madre en los trabajos del hogar y en el cuidado de su hermana.  

Irene Mercedes Aguirre

Tríptico de la disyuntiva humana

¿Quiénes somos?
1

Nuestra mente atraviesa con paso vacilante,
el camino fluido y a la vez sin certeza,
que este mundo desata sobre nuestra cabeza,
sin darnos tiempo a nada, pero siempre adelante.

Alejandra Zarhi

Alejandra, a tu memoria. Descansa en paz

Mi inquilino

Eres el inquilino
de mi corazón.

A veces te atrasas
con la renta.

Pero eres imposible
de desalojar.

domingo, 27 de agosto de 2017

Editorial


revista literaria con voz propia nº 76

                  agosto 2017


                          publicación creada en noviembre de 2006
                             distribución y publicación gratuitas
                              ISSN 2314-0275




¡Ojalá pudiera mostrarte, cuando estás solo o en tinieblas, la asombrosa luz de tu propio ser!
Hafez de Shiraz




Me preguntas cómo…

Me preguntas cómo me volví loco. Ocurrió así: 
Un día, mucho antes que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que se habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.
Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: “¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!”.
Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.
Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: “¡Es un loco!”.
Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: “¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!”.
Así fue como me volví loco.
Y he hallado libertad y salvación en mi locura, la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquéllos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.

Gibrán Khalil Gibrán, de El Loco



  
Y hay alegría porque (…) no importa cuán lejanos y desconectados estemos, siempre podemos volver. Independientemente de la cantidad de capas que nos envuelvan y de la cantidad de ira que nos consuma, no estamos atascados. Todavía existe una posibilidad.
Eliana Cline

  

             revista literaria con voz propia
 Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina

  

Porque el dolor compartido es más llevadero. La clínica sirve a los pacientes, pero más me sirve a mí. Todos tenemos demonios en los rincones oscuros del alma, pero si los sacamos a la luz, los demonios se achican, se debilitan, se callan y al fin nos dejan en paz.
Isabel Allende

Autores publicados


revista literaria con voz propia nº 76

    agosto 2017
                    
          autores publicados en esta edición: 


- Robert Gurney
- Andrés Bohoslavsky
- Haidé Daiban
- Bertha Carou
- Marta Zabaleta
- María Cristina Noguera
- Anabel Vera Suárez
- Emilio Núñez Ferreiro
- Daniel Abelenda Bonnet
- Laura Beatriz Chiesa
- Osvaldo Hueso
- Raquel Piñeiro Mongiello
- M. C. Vásquez
- Adriano de San Martín
- Miguel Crispín Sotomayor
- Marisa González


Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia, en:
http://www.revistaconvozpropia-autorespublicados.blogspot.com.ar/


             revista literaria con voz propia
             ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina

Robert Gurney

El Valle de los Murciélagos*

A César Vallejo

¿Qué fue lo de los murciélagos
del Valle de los Murciélagos?

¿Qué fue lo que me fascinó?

¿Fue que se llevaron el aire cada día
con una puntualidad con la que podrías
ajustar tu reloj?

Andrés Bohoslavsky

El espejo de Sara

Tenía ocho o nueve años pero ya era un racionalista. Será por eso que cuando rompí el espejo de mamá escuché su enojo e indignación riéndome; más aún cuando habló de los malos presagios, de los siete años de desgracias.
En casa las cosas siempre anduvieron mal, desde que recuerdo, sin necesidad de que se rompiese nada.
A los pocos días, pasó lo de papá; luego, mi hermana Julia fue asesinada por la triple A; Ruth engrosó la lista de escritores desaparecidos; a Pedro lo perdimos en los vuelos de la muerte; y Eric partió en una sala de torturas y su cuerpo fue hallado en las afueras de La Plata.

Haidé Daiban

Blues de la Inundación

Volviendo a la casa, negro,
el río se la llevó,
Negras olas, negra el agua,
la que todo lo inundó.
Un manto de espuma blanca
cubre su honda pena de hoy.
Las lágrimas acaudalan
al Río, Rey y Señor.

Bertha Carou

La primavera

La primavera
se agita en tus plumas
¡zorzal amigo!

Corola roja
me saluda en lo alto
desde el balcón.

Marta Zabaleta

Asidas como en mortaja carnaval de penas blandas

Dedicado a Santiago y Buenos Aires en primavera y a mi jardín en otoño.

Suben
bajan
vuelan
solas.
Como el rumor de las hojas
piensan
sudan
se idolatran
caen.

María Cristina Noguera

Ventanas

Hay al jardín, a la calle
al patio, a la terraza.
La del corazón a veces la abro
para ventilar el pasado.
Entonces se mueven libres
los niños, la cuna, la casa.
Y yo navego en la dulzura

Anabel Vera Suárez

Versos que yo te escribo

Vuélveme a conocer, porque
en esta edad estoy muriendo.
Tráeme veinte poemas de amor
pues mi canción, es un dolor
desesperado, que se contempla
en el agua de los ríos, pierde la orilla
y vuelve lento su paso.

Emilio Núñez Ferreiro

Sin tocarse

     Ella lo amó hasta lo incomprensible. Él ni se dio cuenta.
     Después de tantos años esperándolo, cuando Andrés enviudó, Norma creyó que había llegado el momento en que se fijara en ella, pero el hombre ya se había embelesado con otra boca, y tampoco se dio cuenta.

Daniel Abelenda Bonnet

Piamonteses

Recuerdo aquellas manos enormes
curtidas por las heladas de julio,
los brazos hercúleos tostados
por largos veranos en el surco.
Veo todavía su espalda
encorvada sobre el Fordson
arando la Tierra Prometida.

Laura Beatriz Chiesa

Reloj incansable

Sos como el compás del pulso,
el fondo sonoro del destino,
al que no le permites escapar
al que le obligas a compartir tu ritmo.

La torre, el hombre, las paredes,
sostienen tu esqueleto circulante

Osvaldo Hueso

La miraba mientras…

se movía ágil, dulce, graciosa, insinuante, hermosa, decididamente hermosa; pelo negro, sonrisa blanca.
   Todo su cuerpo moviéndose gracioso, siguiendo esa música, con su contoneo, su girar sin pausa, su risa, sus pies, apenas tocando el suelo.

Raquel Piñeiro Mongiello

Cuentas pendientes

Todos los días
un sol lee,
hace números
y saluda
a ese atardecer
de antigua data;
luego en soledad

M. C. Vásquez

A través de tus ojos

A través de tus ojos,
Encuentro mi paz,
Atrás del cerrojo
Saciando mi sed,
Al final de mi enojo
Está nuestra piel,
Tú y nadie más
Encierra mi ser…

Adriano de San Martín

1.

Una puerta de madera en barrio Escalante, Kabanga, oculta la estación de limoneros y pejibayes, pueblo de montaña donde las serpientes volatizan sus caídas de agua por ríos profundos, la voz del vaquero enmaraña luz del maíz o toronjas relucientes en azúcar de hielo raspado.
Un tocadiscos rumbea al son de las tardes con juventud campesina congregada en salón de pulpería y cantina, faena de maderas elementales en romance.

Miguel Crispín Sotomayor

Así eres

Apacible
como suelen ser los ríos
y violenta
como también pueden serlo. Así eres.
Mar que en grave atardecer brinda calma
y en brava tempestad hunde los barcos.

Marisa Noemí González

No quiero

No quiero un viejo
demente
que clame por mis dientes
en él.

No quiero un joven
insolente
que borbotee
mentiras en un frasco de miel.

domingo, 21 de mayo de 2017

Editorial


revista literaria con voz propia nº 75

                  mayo 2017


                          publicación creada en noviembre de 2006
                             distribución y publicación gratuitas
                              ISSN 2314-0275




La gratitud como disciplina implica una elección consciente. Puedo elegir ser agradecido incluso cuando mis emociones y sentimientos todavía están empapados en dolor y resentimiento. Es increíble cuántas ocasiones se presentan en las que puedo elegir la gratitud en lugar de una queja.
Henri Nouwen




La vela blanca

Nadie desea la tempestad, ¡esto es cierto!
Y, en cambio tú, blanca vela ahí fuera en el mar,
en lo hondo del corazón esperas que llegue la tempestad.
Porque sólo durante la tempestad
logras estar viva.

Oh, blanca vela paciente y nostálgica en el gran mar azul!
La lucha ha empezado.

Mi mirada no se aparta de ti.

Entre la hierba, bajo mis pies,
incluso una brisa suave es tempestad.


Ko Un
De Estrellas en el país natal, 1984
Tomado de Adamar, Revista de Creación




“Uno no puede creer cosas imposibles”, dijo Alicia. Me atrevería a decir que no has tenido mucha práctica -expresó la Reina-. Cuando tenía tu edad, siempre lo hacía durante media hora al día. A veces he creído hasta seis cosas imposibles antes del desayuno.
Lewis Carroll




             revista literaria con voz propia
   Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina




Los tiempos difíciles me han ayudado a entender mejor que antes cuán infinitamente rica y hermosa es la vida en todos los sentidos, y que tantas cosas de las que uno se preocupa no tienen importancia alguna.
Karen Blixen

Autores publicados


revista literaria con voz propia nº 75

    mayo 2017
                    
          autores publicados en esta edición: 

- Ana Romano
- Norma Etcheverry
- Rolando Revagliatti
- Francisco Romano Pérez
- Jorge Isaías
- Carlos Benítez Villodres
- Sergio Borao Llop
- Héctor Berenguer
- Damián Andreñuk
- Mirta del Carmen Gaziano
- Ada Inés Lerner
- TS Hidalgo

Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia, en:

             revista literaria con voz propia
             ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina

Ana Romano

Magia

Se esconden
los duendes
con sigilo en la almohada
Baila
vestida de fiesta
la muñeca
frente a la ventana

Norma Etcheverry

La plenitud

Había sido un día absolutamente pleno, en el que la escritura propia y ajena le dio total felicidad. Había comprado ese libro, y fue fantástico. “El encuentro se produce en un cielo en el que nadie puede permanecer”* -decía en sus páginas, a propósito del cine.

Rolando Revagliatti


       a preguntarse llaman

1

aribela no quiere depender de su marido
así que depende de su comisionista de bolsa

acaropita no quiere depender de valeriana,
    [hierbas aromáticas y tiernos yuyos de
    [impreciso encanto
así que depende de bencedrina, apomorfina,
    [peyote, bannisteria caapi, barbitúricos y
    [cortisona cuando se la inyecta endovenosamente

Francisco Romano Pérez


otoño
estoy aquí

casi

como
antes

Jorge Isaías

Exilios

En el fluir de las tardes sucedían las cosas. Cuando el tiempo se hacía cargo de aquellos crepúsculos que más llamaban a la imaginación que a los juegos.
Quiero ser más enfático a fuer de sincero que busca la entera claridad. El tiempo como corporización sucedánea de aquello que daba, que nos salía al paso cuando el fuego del tiempo apagaba esas luces.

Carlos Benítez Villodres

La sonrisa de un niño

Ha llegado la hora
de despertar, amigo.
En esta empresa díscola, ni tú ni yo podemos
descansar. Abandona,
quema tus represiones
y tus debilidades. Recoge las palabras
de todos los colores y esas preguntas viejas
que hasta el día de hoy
nadie ha podido abrirlas y aclararlas.

Sergio Borao Llop

Penélope ilustrada

Una mujer está leyendo un libro. Desde el primer momento, las imágenes, los nombres, los sucesos allí narrados le resultan familiares.
Gradualmente va percibiendo que ese libro contiene la historia de su vida.
Comprende también que, cuando llegue a la última página, morirá.

Héctor Berenguer

Octubre

Por fin el tiempo gira
en la danza del solsticio.
Hay tanta madurez
tal dulzura
en los ojos pervive.
Encanto de estas horas,
señaladas por el sol y por la abeja.

Damián Andreñuk

     
     El loco soñaba intranquilo. Se despertó sudando en la cumbre de su excitación. Aún confuso por la transición a la vigilia, el latido de su corazón paulatinamente empezó a normalizarse. Observó su habitación en penumbra, encendió el noticiario y recordó por completo su impresión general del mundo; de inmediato trató de dormirse para regresar urgente al refugio de sus pesadillas.

Mirta del Carmen Gaziano

Ineludible

Acontece aún en medio de la noche
en los momentos,
trémulos instantes
donde la calma hace su fastuosa gala.

Ada Inés Lerner

Temores

-El origen de las naves -aclaró el científico -esas naves que cruzan el tiempo, está en otros lugares, en otros tiempos, puede ser pasado o futuro o en otros planos temporales.
Silencio del auditorio subyugado por la disertación de tan eminente profesor.

TS Hidalgo

Carta

Manera hermosa de dejar caer la punta de colores,
para el comienzo de una charla escrita,
transmitir emociones dejando un elemento importante…
ver caer la tarde para transformarse en crepúsculo
(y, dentro de nuestros corazones,
razones buenas para el recuerdo).
La tinta.

sábado, 15 de abril de 2017

Editorial


revista literaria con voz propia nº 74

                  abril 2017


                          publicación creada en noviembre de 2006
                             distribución y publicación gratuitas
                                ISSN 2314-0275




Salí de mi hogar para adentrarme en un mundo de espanto y caos. En la calle me aturdieron el sonido de las sirenas y los gritos desgarrantes. Por las calles circulaban en forma desordenada ambulancias, coches de policía y otros vehículos, algunos con lanchas a remolque. Unas personas corrían atropellando y pidiendo ayuda, otras permanecían quietas gritando nombres. Familias abrazadas sin saber adónde ir. Hombres encaramados en los techos de sus viviendas. Y la ciudad en tinieblas bajo una lluvia torrencial.
Analía Pascaner
Fragmento de Todo sucedió tan rápido, relato incluido en esta revista literaria, mayo 2013




Empezar de nuevo...

Yo le tenía miedo a la oscuridad,
hasta que las noches se hicieron largas y sin luz.
Yo no resistía el frío fácilmente,
hasta que aprendí a subsistir en ese estado.
Yo le tenía miedo a los muertos,
hasta que tuve que dormir en el cementerio.
Más aún, yo le tenía miedo al espanto,
hasta que tuve que dormir en el crematorio.
Yo sentía rechazo por los rosarinos y por los porteños,
hasta que me dieron abrigo y alimento.
Yo sentía rechazo por los judíos,
hasta que les dieron medicamentos a mis hijos.
Yo lucía vanidoso mi pullover nuevo,
hasta que se lo di a un niño con hipotermia.
Yo elegía cuidadosamente mi comida,
hasta que tuve hambre.
Yo desconfiaba de la tez cobriza,
hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.
Yo creía haber visto muchas cosas,
hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles.
Yo no quería al perro de mi vecino,
hasta que aquella noche lo sentí llorar hasta ahogarse.
Yo no me acordaba de los ancianos,
hasta que tuve que participar en los rescates.
Yo no sabía cocinar,
hasta que tuve frente a mí una olla con arroz y niños con hambre.
Yo creía que mi casa era más importante que las otras,
hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.
Yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido,
hasta que todos nos transformamos en seres anónimos.
Yo casi no escuchaba radio,
hasta que fue la que mantuvo viva mi energía.
Yo criticaba a los bulliciosos estudiantes,
hasta que de a cientos me tendieron sus manos solidarias.
Yo estaba bastante seguro de cómo serían mis próximos años,
pero ahora ya no tanto.
Yo vivía en una comunidad con una clase política,
pero ahora espero que se la haya llevado la corriente.
Yo no recordaba el nombre de todas las provincias,
pero ahora las tengo a todas en mi corazón.
Yo no tenía buena memoria,
tal vez por eso ahora no recuerde a todos,
pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos.
Yo no te conocía,
ahora eres mi hermano.
Teníamos un río,
ahora somos parte de él.
Es la mañana.
Ya salió el sol y no hace tanto frío.
Gracias a Díos.
Vamos a empezar de nuevo.
 
Carlos Guillermo Garibay
Santa Fe, Mayo 2, 2003
  


Me parecía incomprensible que hubiera de permitírseme llevar una vida tan feliz, al mismo tiempo que veía, a mi alrededor, a personas que luchaban con la penuria y el sufrimiento.
Albert Schweitzer


  
             revista literaria con voz propia
             Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina


  
Y yo siempre he pensado que las palabras más sencillas deben ser más que suficientes. Con decir lo que está pasando a cualquiera se le tendría que romper el corazón.
Bertolt Brecht

Autores publicados


revista literaria con voz propia nº 74

    abril 2017
                    
          autores publicados en esta edición: 

Luis Edgardo Soulé


No culpen al agua.
Sólo busca el cauce hasta el mar   lejano.

        Si nada se opone
               será siempre lluvia
                                       será siempre río.

Julia Burguener


Sólo un ruego

Gris el cielo.
Llovizna aún sobre la tierra ya inundada.
Barro y agua corretean
por las calles intransitables de mi pueblo,
se adueñan de los ranchos
que pretenden resistir a tanto embate.

Norberto Pannone


Los condenados

   Acurrucados, temerosos, alertas. Todos estaban aguardando la macabra hora de su trágico final.

Gustavo Córdoba


Y, yo me iré

Y yo me iré y estaré sin estar
En mis libros, en mi cuarto vacío, mi cuaderno
De versos,
Y alguna vez, algún invierno
Tal vez en el recuerdo…

Sebastián Zampatti


Ni una paloma dejó el huracán
que arrasó los campos
hace una semana
todo se lo ha llevado
-horrible cliché-
el viento

¿A dónde? ¿Quién puede saberlo?

Manuel Canet


1.
Es completamente falso que una poesía pueda detener el tiempo. Una pintura, una cantata, una novela.

Cris Fernández


Atardecer

Vibra tu nombre
sobre mi sombra alerta.
El viento bordonea
entre las piedras.
En la grave dulzura
del invierno
busco tu abrazo, tu risa,
tu tibieza.

María Montserrat Bertrán


5.

Viajecito flor!

bien íntimo…

Itinerario:

descender con ropa ligera a los infiernos,

Eduardo Coiro


El ángel de la reparación

Otra vez pensé en el ángel de la reparación.
Quizá sea un mito, sólo un mito necesario. Pero dicen que cada tanto en la vida de cada cual alguien llega a reparar o intentar reparar.

Daniel Gorosito


Soledad otoñal

Llora la tarde en su grisura,
la melancolía otoñal
vive entre hojas oxidadas
y árboles de brazos pelados.

Ricardo Ponce Castillo


Sueños = Amor

Felices las afortunadas
que consiguieron al hombre
que les entregó todo su amor
para ser feliz; porque aún hay desafortunadas
que todavía deben convivir
con el cobarde que las golpea.

Abel Granda


El viaje

Quería dejar el oasis, pero los vientos del oeste no aconsejaban ninguna travesía; en las noches, miraba el fuego como único entretenimiento, intentando ver una señal que me guiara, o diera sosiego a esos días cuando sientes que es la hora de partir, pero nada perece presagiar que allí donde vayas, podrás escapar de esa angustia difusa que te impulsa al viaje, o haya un cielo protector sobre tu cabeza. Los vientos del desierto son devastadores, y es una suerte que no haya nada que puedan arrasar, porque su furia incontenible, lacera la parte expuesta de la piel, y puede llevarse, aún más lejos, los montes azules que a veces se ven hacia el norte. 

Virginia Isabel Berra


Ahora

Llámame.
Con el amanecer las nomeolvides 
Se despiertan…

Ezequiel Cámara


Visitando la facultad…

sólo se oía el ruido del viento
y el caer de la lluvia…
¡El edificio estaba a oscuras!
Presencia humana
no había alguna.