miércoles, 5 de diciembre de 2007

Editorial

…………………........…Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?
……………….........………………………………………..…………Frida Kahlo



con voz propia nº 14 - diciembre 2007


Teoría de los buenos deseos
(fragmento)

Deseo que esta noche tu almohada tenga el sueño
reparador del cuerpo que se gastó viviendo la alborada;
que tu cabeza entregue las fiebres encendidas
y se conviertan en frescuras del agua de vertientes
que hagan crecer al corazón su nido entre las ramas;
que no tengas al hambre por custodio pero que no te olvides
que al hambre hay que matarlo por la espalda;
que tengas el amor en tu costado más útil
y que él despierte tu amanecer de cántaro,
mas si está lejos, que sepas que eternamente serás el esperado;
que tus hijos te llenen de recuerdos y transiten
hasta que ya no puedan más tus músculos cansados
y te sientas venciendo los olvidos, acumulando el riego
que te empuja a crecer más alto que los álamos;
que mañana, cuando el día te alcance con su primer vagido,
te dispongas a dar tu buenaventuranza, la premura
por ver el rostro de tu hermano en cada hermano
que beberá de tu vino y de tu agua, de tu candor
al dar todas las cosas que anoche germinaron en tu alma;
que mañana, cuando recuerdes que ayer pasó la historia,
te sientas recién nacido y gladiador de arena
para vencer la sombra y esgrimas la palabra
como creando la luz del canto de las hachas;
que aprendas que al dolor se lo vence noblemente
fabricando una simple pajarita de papel despreocupada
y que te ronde la alegría de ver al sol naciendo de tu pecho,
dando vueltas y vueltas como la calesita de tu infancia;
que no te falte tiempo para comer con los amigos,
partir el pan, reconocerse en las miradas,
deseo que la tarde se te convierta en música
y la mesa en un largo sonido de campanas;
que no te abrume el tedio, la espuma más amarga
que corroe la arteria principal de la vida,
que alivie tu mirada una sonrisa entera de alegre pensamiento
mientras tu pulso en ritmo te provea de canas;
que nada te desvíe, que nada te disturbe,
que siempre tengas algo de hoy para mañana
y que lo sepas dar para cortar la leña,
para encender el fuego, para regar la tierra,
para ganar la lucha, para que tengas paz,
que es la grave tarea que me he impuesto esta noche,
hermano mío.

Hamlet Lima Quintana – Buenos Aires, 1923-2002
Del libro "En distintas formas", 1981


* * *

. .
Queridos amigos:
Es mi anhelo que alguno de estos buenos deseos alcance sus vidas.
Que tengan un buen año, que podamos y sepamos estar mejor.
Un abrazo cálido, que estén muy bien y cada uno de sus días sea agradable.

Nos reencontramos en enero.
Analía Pascaner


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Puesto que ignoras
lo que te reserva el mañana
procura ser dichoso hoy.
Coge un cántaro de vino,
siéntate a la luz de la luna
y bebe,
pensando que mañana
quizás la luna te busque en vano.
Omar Khayyam



............................Edición y dirección: Analía Pascaner
............................San Fernando del Valle de Catamarca
............................Catamarca – Argentina



Llegará un día en que nuestros hijos, llenos de vergüenza, recordarán estos días extraños en los que la honestidad más simple era calificada de coraje.
Yevgeny Yevtushenko


Dylan Thomas

No entres dócilmente en esa noche quieta
...................Traducción: Elizabeth Azcona Cranwell

No entres dócilmente en esa noche quieta.
La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día;
Rabia, rabia, contra la agonía de la luz.

Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa,
porque sus palabras no ensartaron relámpagos
no entran dócilmente en esa noche quieta.

Los buenos, que tras la última inquietud lloran por ese brillo
con que sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde
rabian, rabian contra la agonía de la luz.

Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera
y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino
no entran dócilmente en esa noche quieta.

Los solemnes, cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante
cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse y arder como meteoros
rabian, rabian contra la agonía de la luz.

Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo
maldice, bendice, que yo ahora imploro con la vehemencia de tus lágrimas.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
Rabia, rabia contra la agonía de la luz.

Do not go gentle into that good night

Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rave at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.

Though wise men at their end know dark is right,
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night.

Good men, the last wave by, crying how bright
Their frail deeds might have danced in a green bay,
Rage, rage against the dying of the light.

Wild men who caught and sang the sun in flight,
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.

Grave men, near death, who see with blinding sight
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.

And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.

Dylan Thomas - Gran Bretaña, 1914-1953

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Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y flaquezas a causa de la gente que más despreciamos.
Charles Dickens


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Alfredo Luna

ese mediodía de enero

hechas con pedazos de hogaza y hambre
quiero todas mis voces que pugnan por brotar al amanecer,
las que aguardan en el corazón izquierdo
las que me acechan por el puño derecho.

esas palabras incandescentes con el sopor de mi voz:
nada más que esos sonidos perversos que me denuncian;
mi rostro de hurón en fuga, mi sangre de río sin memoria
o quien quiera que yo sea.

aunque tenga el alma llena de vacío,
no me dejes hablar, madre
también escúchame.

Del libro Los fuegos prometidos

en la colina

cuando esta aproximación
es sólo el estallido de los cuerpos
la nostalgia dice
el dolor que ocupamos.

Del libro Los días demorados

ejercicio respiratorio para el ave nocturna

ha emigrado el ave
porque éste ya no es el espacio de los riquísimos frutos.

aquí no hay nada
ni más que el amargo desierto de los otros días;
la luna negra y esta vieja sangre descomunal.

en las altas cumbres del amor
ofreciste el fascinante suplicio de tu boca
y una brizna de ternura en el frágil altar de tu pelvis


oye, roedor del corazón: háblame de mí,
de tanta ceniza atrapada en mi cuerpo
de tanta espera vacía, del cielo, que no existe.

Del libro Los fuegos prometidos

les adieux
.................................para mi mascota, Luna de la calle

esta rebelde melancolía tiene torpes fisuras:
son las certezas de otro paraíso.

hermana mía en el destierro y la ventura:
dile a Dios que la sangre todavía cruje
en la palabra sangre y en mi cuerpo frío;
que ahora, aquí dentro y más hondo:

la ausencia es el viento venenoso que respiro
y te nombra en todos los rincones de esta intemperie.

Del libro Los fuegos prometidos

Alfredo Luna - Poeta catamarqueño residente en Buenos Aires

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La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él.
Thomas Macaulay


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Gustavo Tisocco

Irme de mí,
de los espacios y el encierro,
dejar las noches,
trepar avatares de polvo
ser por un instante nadie,
olvidar las dudas,
los anhelos y certezas.

Irme de todo y de nada,
ser isla entre edificios de piedra,
pernoctar el silencio y los miedos,
descubrir lo ínfimo, lo gigante,
estallar de risa,
sangrar viejas cicatrices,
ser en el preciso instante exilio.

Irme y retornar rebelde,
ser simple mortal,
equivocarme,
hundirme en el barro,
ignorar los espejos,
sentir todo el dolor,
vibrar con cada melancolía.

Irme y retornar emoción,
acariciar el suelo,
ser semilla, sendero e instinto,
inquietar a las estatuas,
embriagarme de musgo
y quedarme en mis derrotas
aplaudiendo.

Irme de mí,
retornar a lo que soy.


La hoguera
...............................Quien no quiera ver
...............................que cierre los ojos.

El castigo no tardó en llegar: fueron los dos incinerados en la hoguera de aquella plaza pública, espalda contra espalda, manos contra manos, amor con amor…

Inquisidores pestilentes sonreían obscenamente, la tarea había sido cumplida –o al menos así lo creían-, “ilusos”, solo con el fuego abrieron los candados de sus almas que juntas desplegaron vuelo.

Una cama mojada del sudor que exhalan sólo los cuerpos apasionados.
Una noche con dos estrellas y todo un cielo.
Un amor prohibido
¿Por quién?
¿Acaso se puede prohibir el beso que da el mar a su costa?
Dos cuerpos, dos seres, cuatro manos y el hechizo.
Y aves despiadadas que con rasante vuelo descubrieron lo que llamaban pecado.
Y la peste, lo terrenal, lo herbolario.
Y seres asesinos, sadismos disfrazados en la careta de la moralidad, que da risa…

Oliverio y José fueron descubiertos en el acto sublime del amor y ese momento bastó para toda su eternidad.

Fue un 25 de octubre de 1800.

Nací un 25 de octubre de 1969, Oliverio desde entonces habita en mí…
Busco desde siempre a José, sé que él también lo hace,
y en las plazas aún espera, como entonces, la hoguera.

De Paisaje de adentro

Gustavo Tisocco - Mocoretá (Corrientes), reside en Buenos Aires
http://poemasdegustavotisocco.blogspot.com/
http://www.paisajedeadentro.com.ar/
http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com/


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El olvido y la injusticia de mucha gente que creía amiga, me oprimen el alma.
Manuel Belgrano

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Laura Lugones

crucificar la melancolía

este regreso sin acuerdo
...................el tiempo que apremia
....................yo no quería
.........................no quería crucificar la melancolía
.........................no hubo razón/...bajé la guardia
.......por qué esto
.......ni un jalonado repliegue interior
.......ni un sentimiento desolado
.......por qué perdí el rumbo
....................divagando.................en la espera
....................postergándome..........en la revelación
....................................................en tiempos inexistentes
....................................................en inicio de rituales
....................................................en poemas derrotados

..en derrumbar la utopía…

lasitud

en el puente elevé los ojos
...vi
.........un contraste de sombra y luz
.........un ser que planeaba en mi yo

.........- mística ensoñación -
ese..... yo..... imploraba..... libertad


se esfumaron los duendes
se hundieron las tumbas

............................se llevaron mis máscaras

Laura Lugones – Ramallo, provincia de Buenos Aires

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Echar mano del énfasis para defender la verdad es el mejor modo de volverla sospechosa.
Luis Franco

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David Lagmanovich

Conjetural

Si sostuviera su mano, si la mirara a los ojos, si nos mantuviéramos en silencio para que el ambiente se cargue con la electricidad que surge de dos corazones latiendo al unísono, si después pudiera musitar unas pocas palabras entrecortadas cerca de su oído, si al acercarme su piel percibiera el calor de la mía, si su aliento y el mío se mezclaran en una sola respiración antes de ningún contacto físico, si llegáramos por fin a cerrar los ojos al mismo tiempo para mejor sentir la intensidad del momento que vivimos,

tal vez podría olvidar la tosquedad de su atuendo, el poco arte con que cortaron su cabellera, la desmesura de los ojos que parecen implorar algo imposible, el olor del miedo,

ahora, en estos momentos de la última entrevista, antes de que la puerta se abra detrás de nosotros y entren los hombres encargados de llevarla, a pesar de sus alaridos, hacia la cámara donde la espera la silla fatal.

Inquietud

Regresó a su oficina de la Universidad después de una breve caminata junto al lago, un ejercicio que le servía para despejar sus pensamientos durante la hora que otros destinaban al almuerzo. No se demoró porque, aunque no tuviera ninguna entrevista planeada, nunca se podía prever la conducta de los estudiantes, tan irreflexivos que aparecían con sus consultas a cualquier hora de la mañana o de la tarde. Enfiló por el pasillo central del edificio, tomó el ascensor hasta el segundo piso y caminó en dirección a la puerta de su oficina, la misma que había conseguido para él solo después de una larga negociación con las autoridades universitarias. El edificio parecía desierto. Llave en mano, se detuvo frente a la gruesa puerta de madera algo descascarada y la miró como si la desconociera. Un rectángulo de cartulina informaba, con su letra: “El profesor regresará dentro de breves minutos; anote su nombre en la planilla y espere”. Nadie, sin embargo, había escrito nombre alguno en ese documento. Sabía que tenía que introducir la llave en la cerradura, pero no se decidía a hacerlo. Sentía un terror anticipado por lo que pudiera encontrar o lo que tal vez le sucedería en caso de abrirse esa puerta. No se decidía a retirarse, y los minutos pasaban mientras él estaba congelado en la absurda posición de alguien que sostiene una llave a medio camino entre su bolsillo y la cerradura. El tiempo transcurría y comenzaban a escucharse ruidos en el resto del edificio; después, una eternidad después, los ruidos decrecieron y finalmente cesaron, y las luces eléctricas se encendieron automáticamente. Cuando la cuadrilla de la limpieza avanzó por el corredor, los hombres lo miraron con extrañeza: ¡eran tan raros los profesores de esa casa! Pero siguieron su camino sin detenerse, temerosos de interrumpir lo que parecía un momento de meditación sobre algún problema que a ellos no les era dado comprender.

De Ficciones Salvajes

David Lagmanovich – Tucumán

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Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.
Albert Einstein


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Roberto Glorioso

Preguntas

Borges, cuéntenos.

Usted que amó la rosa,
la costumbre, el laberinto,
los espejos.

Usted que amó los tigres,
una tarde de sol,
los arrabales,
el malvón, aquella esquina.

Usted que amó el silencio,
los puñales, el verbo,
algunos libros.

Usted que amó los patios,
los aljibes, los sueños.

Usted que transcurrió
sediento de olvido.
Usted que estuvo solo
y en soledad ardió la vida.

Borges, cuéntenos.

¿Cómo es pisar ese umbral
secreto?
¿Cómo se va hacia la muerte
con ropajes esquivos?
¿Hay algún gozo minúsculo,
impío?
¿Cómo es el cielo abierto
en plenitud de linos?

Borges, cuéntenos.

¿Se abraza la muerte
al hombre que la ha vencido?

Del libro Enunciados del Desierto

* * *

Qué puede decirse sobre este dios
que silenciosamente
..................padece la casa.

Sólo que su tacto
.........................de vidrio
profundiza la llaga.

Del libro Enunciados del Desierto

* * *

No sabe si malversa
o legitima
..........un corazón
en sótanos brutales de la siesta.

Del libro Astillas

Roberto Glorioso - Azul, provincia de Buenos Aires

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Aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás.
Demócrito


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Aldo Novelli

la memoria
............................Todo está guardado en la memoria
.............................Leon Gieco

la memoria
es una luz inviolable.

perdón
solo eso
quería recordarles.

La camiseta

Juancito, el de los dientes podridos
sólo quería la camiseta de Boca
para jugar a la pelota en la calle de tierra
y hacer goles como el Beto,
Juancito sólo quería saltar y gritar gol
mientras todos aplaudían,
pero adentro el fuego se hizo grande
y el humo le hacía toser
y le ardían los ojos
y él miró asustado
él solo
con sus seis años y su hermanita llorando
la agarró de las piernas y la arrastró para afuera
y se sentó en la vereda
y se puso a llorar por la camiseta de Boca

Fablar

Hablo, no para dejar de callar
no para expulsar el terror de la muerte
que es silencio infinito,
hablo en la calma de las noches
para saber quién soy,
para reconocerme en el resplandor del velador
sobre un papel garabateado,
hablo cuando todos callan
cuando todos sueñan y nadie me oye
(aunque íntimamente espero que ella me escuche),
hablo conmigo y hablo con mis otros
hablo hasta caer en la ruina de los ojos
anhelando que la noche responda.

Del libro inédito Pasajeros del Vacío

Reyes magos

Cortamos un manojo de pasto verde
llenamos una lata con agua
y colocamos todo cerca de la puerta/
después nos sentamos a escribir la carta:
- ¿qué le vas a pedir a los reyes? -
- justicia papá - me dijo
- no, pero eso es muy difícil -
- cómo, ¿no son magos? -
- sí, pero... -
- no me dijiste que pasan por el ojo de la cerradura
porque es más fácil eso/ a que un rico entre al reino de los cielos -
- tenés razón Manu, le pediremos justicia -
y cerré la carta con un “que así sea”.

A la mañana siguiente
el padre de Carlitos
consiguió trabajo en la fábrica de papel.

Aldo Novelli - Neuquén
http://la-sed-infinita.blogspot.com/
http://fluidos-virtuales.blogspot.com/


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Muchas personas son lo bastante educadas como para no hablar con la boca llena, pero no les preocupa hacerlo con la cabeza vacía.
Orson Welles


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Viviana Walczak

El vuelo de Albina

Albina era diminuta y muy simpática. Cantaba todo el tiempo y le gustaba volar. Volaba solitaria, a poca altura y en pequeños tramos. Casi siempre lo hacía al ras de las praderas y de los ríos. Sus sitios preferidos para proyectarse eran las cornisas, las azoteas y los puentes. Desde allí, se lanzaba, temeraria. A pesar de su grácil figura, se sentía poderosa y libre ondeando entre la lluvia mansa y el silbar del viento.
A veces, intrépida, se alzaba a mayor altura y lograba llegar debajo de las nubes. Estas incursiones, generalmente, las hacía cuando la ciudad se encontraba plácidamente adormilada en el sopor de la noche y cuando los noctámbulos que la recorrían eran escasos. Lo hacía cuando estaba sola y no vislumbraba a nadie a su alrededor. Siempre había sido muy tímida y le gustaban los sitios despoblados.
Se sabía diferente y, en su aislamiento, percibía que no deseaba nada más en la vida que volar y volar. Aunque era conciente que su vuelo era único, de alguna manera, deseaba compartirlo con los demás. Hasta que un día, por fin, tomó la decisión. La mañana era diáfana y corría una brisa picante que impregnaba el aire con el olor de todos los aromas primaverales.
Pensó que había llegado el momento indicado para develar el enigma que la acompañaba desde hacía tanto tiempo. Dio una mirada furtiva a los edificios linderos, a las personas que caminaban presurosas y, luego, a los empleados que trabajaban en la oficina del noveno piso. Había una ventana abierta, entonces, con suma plasticidad, se ubicó en el saliente. Estiró el cuerpo armonioso y, con increíble gracia, emprendió el veloz ascenso.
Durante el sucinto planeo, Albina, sintió que todos la miraban atónitos.
Entre todas las voces, alcanzó a escuchar la de un compañero de tesorería, que gritaba a viva voz:

-¡Siempre les dije que Albina estaba loca!

Los murmullos cesaron cuando el cuerpo chocó contra el suelo. La gente comenzó a agolparse en ventanas y balcones mirando, estupefacta, la dramática escena. Algunos transeúntes formaron un círculo alrededor de la figura inerte observando, con ávida morbosidad, cómo descendía por la oscura y muda oquedad de los labios entreabiertos un denso fluido que teñía el asfalto de rojo escarlata.

Viviana Walczak - La Lucila, Vicente López, provincia de Buenos Aires

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A veces no nos dan a escoger entre las lágrimas y la risa, sino sólo entre las lágrimas, y entonces hay que saberse decidir por las más hermosas.
Maurice Maeterlinck

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Leonardo Zapata

Anzuelo

Esa mujer sabe que yo la miro,
vuelve a abrir sus ojos
para éste, su poema favorito.
Yo la quiero impresionar
pero cómo saber si son sus senos o su boca
la humedad con que fluyen estos versos.
Escribo. Sólo escribo
para que sepa ¡qué bien la miro!
invocándola,
decidido así amarla
sin más truco que sus ojos abiertos.
Deja ver si logro también
despertar su sonrisa,
porque me pasaría la vida
mirándola desde esta página,
besándola a todo color.

Prudencia

Antes de abrir tu puerta...vacúnate...contra
la trombosis, los incautos y los ómnibus que no pasan.
Hoy puede que te aprieten tus zapatos,... después de todo
es natural... que el observatorio... no anuncie
mundial estrechez de camisa,... y que todas esas calles
no tengan nada que ver... con la belleza del mundo.

Antes de abrir la puerta... imaginase que usted
no comprende nada... porque acaba de nacer,
y aunque el amor... está roto y oxidado,
usted... tropieza con una mujer... y se quita
sus zapatos y la camisa... que tanto le aprietan,
y mirándola... amorosamente... a los ojos... le pregunta:
¿de qué están hechas las mujeres... que se derriten
cuando... les miro... y les beso... el ombligo?

Antes de abrir la puerta... deje por si acaso... sobre la cama
un desconocido retrato suyo, ...conviértase
en una imposible ciudad... como si no existieran las gentes,
las calles y todas esas muchachas... que la vida le prometió,
haga el amor... torpemente... mientras allá afuera
los hombres... se devoran... unos a otros.

Vicente
..............................A Vicente Huidobro
..............................(pero tu oficio es oficio de hombre y no de flor)

─ Vicente: a dónde va la gente tan despiertos y a la vez soñando y partidos por una línea imaginaria:

─ a arremeter contra los lugares comunes, al desencuentro de los vivos hasta perder el conocimiento y morir amándose frente al monumento del mar restaurado y manoseado por la poesía del azar,
─ a enterrar a sus muertos en el temblor de sus pechos por culpa de la estupidez humana.

Poemas del libro Animal Urbano, 2007

Leonardo Zapata - Poeta Cubano


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Una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.
William Cowper


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Daniel Montoly

Realidad cuántica

Me he dormido en una línea en la que Goya
me hablaba de sus muertos
sordos, involuntarios del absolutismo.

Me he dormido despertando con el día
apuntándome las sienes. Y he muerto,
en ese mismo lienzo
....que diera vida, al observarlo.

Ana Bolena

......Ella durmió la muerte
entre sus brazos
cantándole nanas
de sirenas. Su vientre
se volvió
el juez inquisidor,
el negro zafiro de su tiara.
Sobre la renegrida torre
el primogénito
.......afila la guillotina.
La muchedumbre
..celebra la salud del reino.

-Vuelas-
....................Para Adriana Lotaud

Vuelas, ave blanca que alborota
el impudor del cielo,
y desgarras con tus manos
la voz encriptada en el demiurgo,
hasta hacer brotar
el rumor tibio de la lluvia
sobre la soledad de las piedras...

Daniel Montoly - República Dominicana, reside en Estados Unidos

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No es que el poeta busque la soledad, es que la encuentra.
Rosario Castellanos

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Susana Cordisco

Estamos en lo mismo

.............1

Desciendo por la prisa del atardecer
cuando claudica su luz sin reveses ni memorias
en la duermevela obligada
veo al insomne que llora
a la ramera envejecida
en la esquina de los vientos
a los niños
malabaristas de tachos, jeringas y cartones
al vagabundo dormido
entre los perros mugrientos.

.............2

Los hombres descansan
sobre sábanas limpias
con sabor a locura en los labios
soñando, tal vez,
con el artificial dominio del poder.

.............3

En las calles la vida sigue
siniestra y cansada
como una amanecida pesadilla de colores sucios
sobre el lienzo oscuro
una pincelada de barro
me muestra la verdad:
hay dos mundos diferentes
en el mismo infierno.

Susana Cordisco - San Nicolás de los Arroyos, provincia de Buenos Aires

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En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias.
Robert Green Ingersoll

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Juan Arabia

La tarde

Has hecho de mí un hombre sentado, solo, que bebe café y fuma, y enciende el próximo cigarrillo con el que ya termina.
Me has llevado a la profundidad de mis pensamientos; aquéllos que no deseo tener, pero que igual insisten en sobrevivir.
La exhibición de un cuerpo, allí afuera, que escribe algo que servirá de poco (o mucho) ya que al menos me distrae.
Intento olvidarte, tarde que ya se marcha; y que volverá, todos los días hasta el fin; para vislumbrar a un hombre, en un mismo lugar, que compondrá un verso superior a éste.
La noche te apaga, lentamente, llevándote a un sitio que tú sola conoces.
¿Qué haces en aquel momento, ingobernable tarde?
¿Eres tú, aquella misma, que en otros lugares se aproxima mientras aquí desapareces?
¿En qué te diferencias del resto del día?
Te siento distinta a todo lo demás: ya que en la tarde es cuando suceden las cosas.
Rostro del tiempo, reconciliador puente, eterno cambio, luz y sombras; tendré que acostumbrarme a vivir sin esas respuestas.
Quizás seas, como nosotros, sólo un disfraz de lo imperceptible.

Acerca del escritor

Fascinado por su verdad, y alejado aún de sus próximos y diminutos pensamientos, el escritor, que jamás descansa, recrea en cada uno de los símbolos sus más profundos sentimientos. Él escribe para los demás, y ningún otro: su forzosa tarea se podría describir como la de un traductor de sueños y pesadillas; como un simple hombre, que, en las soledades más indescriptibles, trata de descifrar una criptografía infinita.
El trabajo es arduo y muchas veces insoportable. El tiempo, que en su más acertada alegoría incluso falla, coincide con el anhelo del hombre que busca transformar cada uno de sus torpes movimientos en arquetipos de lo eterno. El lugar es muchas veces hostil, no existen recompensas, y nadie aún entiende el motivo de su presencia. Quizás sea el mañana, y quizás también el hoy: sombras del amor que atraparemos en silencio para usted.

Juan Arabia - Buenos Aires
www.revistamegafon.com.ar


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A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco.
Molière


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Lucero Balcazar

.....VI
The Lovers


El destino saca nuestra carta
Los Amantes seremos
Serenos
Furiosos
Devorándonos a besos
Cubano y mexicana
Tequila y Ron
Mariachi y son
Aprendiz y escritora
Negro y mestiza
Todos en contra
Señalándonos
Devorándonos
(Sólo estoy escribiendo lo que ya está escrito
dibujado en el infinito:)
Loco y poeta = Los Amantes

.....XX
Judgement


Pero una mañana de domingo
Huí de ti
De Cuba
De mi segunda patria
Baco tocó su trompeta y nos separó
Yo tomé la guagua
Tú: ron y más ron

Esta carta indica
Que sólo los que logran pasar las pruebas
Habrán nacido dos veces

La suerte está echada

Poemas del libro El Loco, con formato de las cartas del tarot.

Lucero Balcazar - México


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Sabes tanto de mí y no me comprendes. Saber no es comprender. Podríamos saberlo todo y no comprender nada.
Antonio Porchía


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Florencio Quesada Vanegas

Ausencia/El Líbano

La ausencia es un mar de espejos
alimentando a la bestia.

Los niños huérfanos del carrusel
giran y giran con sus ojos clavados en el cielo.
No volverán a sonreír montados en su caballito de palo
acariciando su osito de espumas.

En el vagón los pasajeros de cara al sol
ruedan su infortunio entre las cenizas,
sus músculos templados como la nieve
deshojan el mañana.

Los estruendos de las bombas y de los misiles israelíes,
perforando la noche, arrullan con mantos de hormigón
y ríos de sangre las voces muertas del vecindario.

Somos como palomas mensajeras
en los ojos tristes del momento.
En los escombros el desafío de los vivos,
duele el mundo, ese genocidio con licencia.

Tras el fuego se incendia el espíritu. La verdad es solo una.
¿Quién detendrá el terrorismo de estado?
Los muertos se levantan de sus tumbas, furiosos
contra todos los males que nos asechan.

He visto un Líbano desangrarse cordillera adentro,
impávido frente al dolor.

Montañas de hormigón guardan el secreto
de esas palabras que no se pronunciaron.

Duele la indiferencia, la dignidad perdida.
Y ver a los muertos cabalgando noches desnudas.

XIII

Vengo de un lugar
donde las estrellas se tocan con las manos
y la luna descansa
en las ventanas de su sombra.

Donde el resedo vuela con su aroma
dispersando la tarde entre pájaros
con su llamarada de fuego.

Y los brazos del viento
sacuden la cabellera de Llano Grande.
Nos recuerdan los cinco mil montados
espejeando su canto de justicia.

Hoy la planicie retumba
con sus jícaros siempre vivos
junto al pájaro de acero.

Florencio Quesada Vanegas – San José, Costa Rica

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No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.
Lao Tse

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Carlos Figueroa

Destino

Al final…
Te conformas con las simples cosas:
Una tasa de café, los diarios,
Un rincón amable donde mitigar las penas
Y recibir noticias de alguien lejano
Que llega a tus orillas, como una mansa ola de lago.
A tan poco se reduce la felicidad,
Y tú que la habías esperado tanto.
Nada pudo vencer al tiempo inexorable
Que vino y se llevó tus sueños
Aquellos de la edad feliz
Cuando el horizonte era claro
Y el futuro tan cierto
Como una moneda en la mano.
Ya sé, dirás, es el destino
Pero quién nos salva mañana
Del horror de no ser nadie.

Cuando el Amor Pasó

No, no digas nada;
que el silencio teja su duda en el ocaso.
Sólo deja caer tus cabellos sobre mi sombra
como lluvia que moja una tierra sedienta y desolada.
Suelta a volar tus pensamientos,
total no podrán rescatar las horas
que no pudo arrebatarnos la distancia.
Deja tu mano sobre la mía, como antaño
cuando jóvenes sabíamos que ese gesto
tenía la justa medida del amor y la esperanza.
Sabes, ha caído tanto olvido
que ya no sé si esta lluvia que moja el silencio,
fue un sueño nomás
o es que el fuego sigue encendido.

De la plaqueta Celebración de los días

Carlos Figueroa - Santiago del Estero

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No corregir nuestras faltas es lo mismo que cometer nuevos errores.
Confucio


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Emilio Núñez Ferreiro

Átame

Todas las noches fueron un poco mi muerte. Siempre sentí eso, aún de muy pibe; de la época en que mi padre me obligaba a apagar todas las luces. Y desde que estoy aquí, esa sensación, hasta que llegó ella, me fue creciendo noche tras noche como los tentáculos de un enorme pulpo.
Antes que ella llegara yo me resistía a que me ataran a la cama. Más de una vez tuvieron que venir de a tres para lograrlo. Pero ahora comprendo que es mejor así; pues aunque los fantasmas siguen torturando mis sueños, al estar atado, tengo la certeza que no van a poder llevarme, porque los grandísimos canallas no tienen manos. Ella me lo dijo, y tiene razón. Además, dejándome atar por ella noto el contacto de su piel, y en esos momentos, siento algo parecido a lo que debe ser la felicidad.
Como dije: Al principio, cuando me trajeron aquí, el pánico que le tenía a la noche fue creciendo hasta hacerme caer en el más profundo de los abismos. Ya no me importaban ni los jeans de marca ni el último C.D. de “Los Redondos”. Lo único que extrañaba era fumarme un porro de vez en cuando. Pero igual seguía viendo a esos espectros horribles, que me acosaban y se reían de mi miedo. Mas, desde que ella (Gabriela se llama), me enciende el velador, descubrí que los que no me dejaban dormir, tienen más temor por la luz que yo por la oscuridad. O sea que lo mío no es tan grave. Todo es según el enfoque que se le quiera dar.
Yo, eso se lo dije a Sandoval: “Usted, doctor, me tiene aquí por mi miedo a la noche, pero si tuviera los huevos bien puestos, encerraría a los que le tienen miedo al día; pero claro, una cosa es agarrársela con un muchacho tierno como yo; y otra, a los que llegan en patota”. Él, cuando le digo eso, me mira y no dice nada, pero yo sé que por dentro me da la razón. Se hace, pero no es ningún gil.
Aunque volviendo a Gabriela: el otro día ya estaba oscuro, y cuando llegó, como estaba acurrucado y todo meado en el rincón de siempre, me retó, no sólo por eso sino porque no había encendido el velador. Yo no le dije nada. ¿Qué le iba a decir? Si hiciera eso, en una de ésas, ella no se preocupa más en llegar en cuanto oscurece. Yo necesito que siga viniendo, pero no quiero presionarla; deseo que venga “de onda”, por propia decisión.
Cuando Gabriela aparece es una fiesta. Enciende la luz, me habla con la ternura que nadie me habló, luego sugiere que me acueste y al fin logra atarme. Yo vi la película esa: “Átame”, y siempre tengo la esperanza que ella me haga lo que el flaco aquel le hizo a la minita aquella. Yo sé que “Gaby” está metida conmigo. Se lo noto cuando me ata, cuando logra que tome la pastilla, la forma en que acaricia mis cabellos cuando se me da por llorar…
...Además, descubrí en ella lo que siempre busqué en todas las mujeres (incluso en mi mamá). ¡No! No voy a decir qué es. Esas son cosas privadas. Pero cuando ella llega, siento… siento como campanitas festejando el hecho.
Yo le dije que la re-amo. Y ella siempre responde que también. Pero dijo que tiene un problema: Me confesó que ella, con luz no puede dormir. Entonces, hasta que a mí no se me vaya esto que me atormenta, nuestra relación no va a poder ser.
Yo le sigo la corriente. ¡Pobre, es tan buena! Pero para mí, que me dice eso para conformarme; que en realidad, su problema es el marido, que es muy viejo y parece que está enfermo. Además, a ella le encantan los chicos. Me di cuenta porque no habla de otra cosa que de los nietos. Y yo, por ahora, no estoy en condiciones de darle ningún chico; sería una locura.
Y bueno; está visto que, el que más y el que menos, todos tenemos nuestros problemas. “Nudos psicológicos sin resolver”: como dice el doctor Sandoval.
Por ahora, lo fundamental, es lograr que “Gaby” deje las inhibiciones de lado, y que cuando me ate, se anime y trate de ser feliz conmigo. Pero eso no es ningún drama, yo sé que ya va a llegar; todo es cuestión de tiempo.
De lo que estoy seguro, es que, mientras Gabriela me siga atendiendo así, yo, de acá, no me voy ni loco.

Emilio Núñez Ferreiro - San Antonio de Padua, provincia de Buenos Aires

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Sin fantasía es mucho el dolor.
Macedonio Fernández (Extraído del boletín Basta ya)


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Luis Alberto Carro

Trampas de la memoria

.............1

Desde el patio de sus ojos de azufre vienen
tías a hablar de un niño en tránsito
a muchacho,
sentado
en medio de una sala en sombras
peleándose con moscas
y bemoles.
Se entrecruzan con abuelos difusos que aseguran
saber a quién
corresponde ese rostro de foto
en la plaza del pueblo.
Discuten con vecinos, convencidos,
que había una mujer
-madre del aire-
zurciéndole los codos al crepúsculo.
No faltan voluntarios para nombrar caballos
de madera
que no trotaron nunca.
(No intentes explicarles que no coincide el año,
que odiabas el piano,
que es otro el que aparece al borde de la fuente,
que te asustabas de perros y caballos.
Acepta por respeto a los mayores,
su brújula,
su almanaque,
su reloj,
y prepárate en algún tiempo más
a hacer lo mismo...)

.............2

“¿Qué fue de la vida de Beth Burton”
decía el poema que escribí una mañana
en un viaje de tren
mientras cruzaba
por fugaces provincias de veinte años,
con los ojos perdidos en las quemas
y en ciudades a medio dibujar
contra el fondo del cielo.
De vuelta a casa
vino conmigo el cuaderno de versos
de la ausencia
y Beth, mi compañera de banco de la escuela,
se quedó en una hoja a esperar su ocasión
para seguir hablándome.
Cierto día pasó el viento por casa y se llevó
el cuaderno a morir en las quemas
-no aquellas que escoltaban los vagones en marcha,
sino las del odio, que andaba por entonces
celebrando
sus bodas con la muerte.
Beth Burton, su memoria de papel, su padre
biblia en mano, su casa a la que nunca entré, se fueron
por el humo, pájaros de otro viaje
del que aún
no regresan.

Luis Alberto Carro - Colonia del Sacramento, Uruguay
http://prohibidodoblarenu.unlugar.com/

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La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.
Gabriel García Márquez


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Alfredo Ariel Carriò de la Vandera

Diferencia esperanzada

De golpe y de pronto
vuelves lentamente con la caricia a flor de tierra.
Este amor vale la pena.

Uno no puede volverse atrás,
sumar los muertos,
calcular la vida sin un barco,
irse de golpe una mañana,
llegar de nuevo
confirmando que este amor vale la pena.

Porque estamos simplemente apuntando a la vida
tendrás un firmamento de caballos rojos
y una cierta=clara razón de mejoría.

Nunca falta nada esencial

Caminar como se pueda.
Vulnerables o vulgares.
En la real simpleza
Rechina el verdadero arte.
No existe otra cultura más exacta
que la de aprender de continuo a vivir.

Todo el contenido de la bolsa
Es magia exacta.
Señales de buen aire.

Ruego por tu respiración,
por tus palpitaciones al comando
de un barco que aunque a la deriva
llegará con tu soledad
para que de una vez por todas
se pongan de acuerdo.

Después nos vamos. Viene otro.

Alfredo Ariel Carriò de la Vandera – Aldea Brasilera, Entre Ríos
http://www.alfredoarielcarrio.com/


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El lector ideal subvierte el texto. El lector ideal no se fía de la palabra del escritor.
Alberto Manguel


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José María Pallaoro

Para qué

para qué dormir si en sueños

el cielo es el cielo
la tierra es la tierra

y nosotros
dos pájaros que se cruzan
.........y no se reconocen

Certezas
..................(para Gaby)

sé que hay un pájaro en tu mirar
sé que en ese mirar la dicha es luz
además sé
.........que en vos
.........la dicha es

un pájaro
.........que no me ve

Saberes

sé que soy
la garra en la puerta de la jaula

y soy el pájaro
que se queda en un rincón sin querer salir

La enredadera

las rejas desaparecen

es indudable que ese jazmín crece
para recordarnos que la belleza es aún posible

dentro de pocos días sus flores perfumarán

la intimidad de esta habitación
donde consumo mis horas

en busca de un tesoro que no encuentro y que no sé si existe

Los ojos

Cómo hacer para mirar
a los ojos del otro
.........y que entienda

Cómo hacer para que los ojos
del otro nos encuentren
.........y comprendamos

Poemas pertenecientes al libro Son dos los que danzan, 2005

José María Pallaoro - City Bell, provincia de Buenos Aires
http://josemariapallaoro.blogspot.com


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Lo que se deja expresar, debe ser dicho de forma clara; sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar.
Ludwig Wittgenstein


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Ana María Shua

La prueba del zorro (Cuento sufí)

Un zorro se encontró en el bosque con un joven conejo de aspecto sabroso y tierno. Pero el conejo no se asustó ni escapó. En cambio, preguntó con mucha calma.
-¿Quién eres?
-Soy un zorro y, si quiero, te puedo comer -dijo el zorro.
-¿Cómo puedes probar que eres un zorro? -preguntó el conejo.
El zorro se quedó sin palabras. De acuerdo con su experiencia, los conejos se limitaban a huir. Qué extraña pregunta. Ante el silencio del zorro, el conejo siguió hablando con mucha seriedad:
-Si puedes mostrarme una prueba escrita de que eres un zorro, estaré dispuesto a creerte.
El zorro, desconcertado, fue a ver al león. En su carácter de rey de los animales, el león no tuvo inconvenientes en extenderle un certificado en el que se probaba que era realmente un zorro.
El zorro se volvió con el documento adonde había estado conversando con el conejo, que, entretanto, se había retirado a su madriguera. Comenzó a leer con orgullo, deteniéndose con gran satisfacción en los párrafos más importantes. Por supuesto el conejo ni asomó la cabeza fuera de su cueva y el zorro se tuvo que olvidar de comérselo.
Un día, paseando por la selva, el zorro se encontró con el león, que estaba a punto de comerse un venado.
-Quiero ver una prueba escrita de que eres un león -dijo el venado.
-Cuando no tengo hambre -contestó el león-, ¿para qué me voy a molestar en conseguir un documento? Y cuando tengo hambre, no necesitas nada por escrito.
Lo mató y se lo comió.
El zorro estaba un poco molesto con el león.
-¿Por qué no me dijiste lo que tenía que hacer en vez de darme ese certificado para el conejo? -preguntó.
-Mi buen amigo -dijo el león-, tendrías que haberme dicho que te lo pedía un conejo. Pensé que era para algún estúpido ser humano, de quien algunos animales no menos tontos han aprendido ese entretenimiento.

De El libro del ingenio y la sabiduría, cuentos populares (anónimos y de transmisión oral) de diversos pueblos y culturas.

Ana María Shua – Buenos Aires

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Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.
Ernesto Sábato

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miércoles, 7 de noviembre de 2007

Editorial

con voz propia nº 13 – noviembre 2007


………………………………...……………“Donde quiera que vayas, vé con todo,
………………………………...…………………….lleva siempre al lado tu corazón”.
………………………………....………………….………………………………………Confucio

Había una vez una persona que decidió abrir un camino en medio de la maleza, un camino del cual sólo podía ver unos pocos pasos más adelante.
Debió tantear, escuchar, esperar, avanzar lentamente, y a veces desandar.
Escuchó voces y sonidos extraños. Recibió raspones y algunos golpes.
También percibió voces agradables y observó cómo se iluminaba el camino.
Esa persona avanzó, cada paso con mayor firmeza.
En cierto momento tomó un rumbo diferente: encontró su propio camino, elevó su propia voz.
Y nació con voz propia.

Hoy rememoro algunas de las palabras de Alejandro Dolina a las cuales me referí hace un año cuando abrí una puerta y tendí un puente entre nosotros:
“El verdadero milagro de la vida no es encontrarse con uno mismo (…) Lo importante es encontrarse con alguien. Esos efímeros puentes que dentro de este mundo de islas algunos suelen tender; efímeros porque duran muy poco y hechos quizás de la misma materia de la que están hechos los sueños. (…) Hay que estar atento a las señales, atento a las citas, que se cumplen pero son muy pocas, atento a los sueños que se dan, pero son muy pocos…”.

Muchas gracias por estar allí del otro lado de la pantalla, por sus cartas y colaboraciones, por leer las voces publicadas, por reenviar la revista literaria, por escucharme y alentarme.
Sin ustedes no existiría con voz propia: Feliz cumpleaños para todos.
Les mando un abrazo cálido.
Nos reencontramos en diciembre.

Analía Pascaner


* * *

Y es disciplina de hombre, más que de soldado, por cierto, lo que necesita el argentino. La que le enseñará a dominarse para que no lo dominen otros; la que siendo gimnasia de la libertad le enseñará a vencer al Juan Manuel -atrabiliario y egoísta, feroz y farolero, mandón y servil- que lleva adentro. Entonces podrá hablarse de hombres, no de reses; de pueblo, no de rebaño.
Luis Franco, El general Paz y los dos caudillajes





............................Edición y dirección: Analía Pascaner
............................San Fernando del Valle de Catamarca
............................Catamarca – Argentina



Todas las noches, a la hora del rocío, el ciego se internaba desnudo en el espeso monte. Lo hacía para ganarse el favor del dios de su creencia.
-¡Quiero ver! ¡Quiero ver! -suplicaba a su dios, mientras las espinas le surcaban el cuerpo.
Su dios lo escuchó una noche, y le otorgó el don de la poesía.
Maximiliano Casalino



Marco Denevi

El emperador de la china

Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado del difunto emperador.
“¿Veis? -dijo-. Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser emperador”. El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.

Marco Denevi - Argentina, 1922-1998

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¿Qué he de hacer para perdonar a otros?
Si no condenaras a nadie, nunca tendrías necesidad de perdonar.
Anthony de Mello


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Raymond Carver

Lo que me dijo el doctor

Él dijo esto no es del todo bueno
él dijo en realidad es malo muy malo
él dijo conté treinta y dos en un solo pulmón
y dejé de contar
yo le comenté que me alegraba
porque no me hubiera gustado saber
de uno solo alojado ahí
él dijo -qué dijo no sé- y preguntó si yo era creyente
si me arrodillaba en las grutas del bosque
frente a la pequeña cascada de aguas cristalinas
con el viento y la niebla soplando en mi rostro
si me detenía a pensar y pedir comprensión
en esos momentos difíciles
yo le contesté que no
pero que pensaba comenzar ese mismo día
él dijo estoy verdaderamente apenado
él dijo desearía tener buenas noticias para vos
yo dije Amén él dijo algunas palabras en voz baja
yo no comprendí lo que decía
y no sabiendo qué hacer
y deseando que no repitiera sus palabras
porque temía no poder digerirlas
sólo lo miré
por un larguísimo minuto y él me miró y fue cuando
me levanté repentinamente y le di un apretón de manos
a este hombre que me había dado algo
que nadie me dio antes en esta tierra
yo creo que incluso le agradecí
siendo tan poderosa la fuerza de la costumbre.

………………………………………………Traducción: Esteban Moore

Raymond Carver - EEUU, 1939-1988

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Ellos también son como yo, me digo. Y así me defiendo de ellos. Y así me defiendo de mí.
Antonio Porchia


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Andrés Bohoslavsky

Casi un asesino

La dueña de la pensión
dejó un papel que decía
a partir de Febrero
las piezas a 180.

No hubo revolución
no flamearon banderas socialistas
no hubo barricadas
ni Mayo Francés ni panfletos
que llamaran al alzamiento
ni pintadas anarquistas
ni puños en alto
ni banderas del Che
ni de Sandino, ni de Lenin, ni de Trosky
encima Ho Chi Min me miraba callado desde el póster.
Tal vez en un rato venga el ejército Rojo
a darme una mano
solo una cuestión de tiempo.
Esperé tres días

al cuarto pensé en asesinarla

y en las complicaciones para mi familia
salir en los diarios
los comentarios del barrio
las voces que murmuran
ahí van los hijos del asesino

entonces le pagué

le dije que la entendía
la devaluación, el libre-mercado, la usura internacional,
la banca Morgan, la crisis de Medio Oriente,
el endeudamiento externo, la misión del F.M.I. llega mañana
y me volví a la pieza
a escuchar a
Beethoven.

¿ Te gustan estas palabras ?

Usan camisas Dior, corbatas al tono
palabras adecuadas
elegidas cuidadosamente para decirte
que no hay más trabajo
pero ha sido un placer
conocerlo
sus datos quedan en la empresa
lo llamaremos

¿ te gustan estas palabras ?

entonces, mejor hacé una cosa
tirá estas hojas a la basura
ponéte en la cola de empleos
cuando te llamen sonreíles mucho
les agradarás
te dirán el puesto es suyo
elegirás las palabras
para decirme

no hay más trabajo.

Un poeta

Si me preguntás
qué es un poeta sinceramente no sé la respuesta
pero quiero hacer un esfuerzo
decirte algo, aunque sea incompleto
y aparece un lugar, una pradera
en la pradera una casa y un molino
en la casa un viejo con ropa destrozada
libros tirados, perros que ladran
canillas que gotean, ventanas rotas
tapadas con cartón
unas hojas sobre el piso
el sillón que más me gusta
ahí estoy sentado
mirándote
preguntándome qué hice con mi vida.

El blues de los pájaros

Sobre el río flotaba el piano
y sobre el piano, sin los rostros
dos personas cruzadas de piernas
hablaban en voz baja.

La charla giraba en torno a un poeta chino
que leía sus textos a los pájaros
si ellos no volaban
el poema era posible
atrás, el piano
ardía
sin extenderse al resto.

Últimamente
recuerdo este sueño
esos detalles
y a ese extraño poeta chino.

Ahora sé quienes son ellos,
sus rostros aparecen sobre el piano
sin los cuerpos, mientras los pájaros tocan
blues
y yo estoy quieto, extasiado
sin poder volar.

XVII

Un minúsculo trozo
de paisaje
llama mi atención
me acerco
a la pintura
montañas
bosques
arroyos
rocas
hombres
flores
eternamente inmóviles
me dicen
que entre en el.
Cuando las cosas se ponen
difíciles
vengo hasta el museo
y
entro al cuadro.
Elijo ser una piedra
cercana
al río.

Andrés Bohoslavsky – Desde algún lugar del Mar del Norte

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Haciendo girar su caballo sobre un cuero de vaca sin pisar tierra, probaban nuestros gauchos su profundo dominio sobre él. Así en la estrechez más angustiosa se prueba el dominio sobre nosotros mismos: en saber darnos vuelta sin perder pie.
Luis Franco

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Rodrigo Morales

El muelle

Esa noche nos quedamos solos en el muelle, frente a la inmensidad del mar. Yo no te prestaba atención. Únicamente me interesaba la botella de tequila en mi mano, aunque cada trago me dejara más indefenso ante el peligro inmerso en tu cuerpo. Pronto te enamoraste del cielo estrellado, al extremo de empezar a bailar para la luna llena, siguiendo dócilmente el ritmo de una música inexistente. Con miedo, con los ojos húmedos y desolados, me dejé atrapar por la hermosura carnívora de tus piernas, por la sensación de estar respirando la palabra lujuria. Continuaste bailando descalza sobre la madera, torturándome con tus movimientos, como un tridente que se clavara en mí y se retorciera. Después te aproximaste, hundiste tus dedos entre mis hombros y mi camisa, y te aparté con una desesperación de ahogado. Ambos sabíamos que nunca serías mía aunque me lo pidieras. Me aferré a la botella como si fuera la última tabla de salvación de un naufragio de proporciones épicas. Traté de huir del insoportable contacto con tus piernas, ese manjar tan agridulce y tan irremediablemente ajeno a mí. Pero finalmente cedí, desvaneciéndome en un manantial de lágrimas huérfanas. Entonces te conmoviste y balbuceaste un perdón, abrazando mi cuello y susurrando incoherencias tiernas en mi oído. Asentaste tus caderas sobre mis muslos cercenados, haciendo que la silla de ruedas se estremeciera con tu peso sumado al mío. Nos fuimos dejando enredar por un espejismo deliciosamente nocivo, que paulatinamente nos cegaba y embrutecía. A uno de los dos, no puedo precisar a cuál, se le escapó un golpe que el otro contestó con una caricia. Levanté la botella sobre tu cabeza y derramé lentamente el tequila en tu pelo, tus hombros y tus pechos. Con ansiedad y desesperación, bebí los hilos del líquido que corría por tu piel. Luego arrojé la botella a un costado y escuché la bebida volcándose sobre la madera, mientras comprendía que esa pérdida no era lo peor de aquella noche. Lo peor eran tus piernas, lejanas e imposibles aunque las estaba tocando. No tuve más remedio que tragarme el llanto, oír tus declaraciones de amor eterno a la luna, escucharte jurar que eras feliz. Ojalá hubiera podido decir lo mismo, pero el muelle y el mar me hicieron sentir patético, me provocaron unos gruñidos agónicos que no te dieron miedo. Antes de deshacerme en una sucesión de jadeos rabiosos, le rogué a Dios que de una vez por todas me arrancara de este mundo. Y estrujando tus cabellos pegajosos por la bebida, te miré a los ojos antes de provocarte un grito de dolor.

Rodrigo Morales (1980) – Catamarca

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Seamos realistas, pidamos lo imposible.
Mayo del '68, París


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Myriam Leal

Ángeles perdidos

Alguien perdió sus ángeles
Los olvidó
en el asiento trasero de la pick-up
Desde entonces ellos fuman habanos
juegan póker todo el tiempo
y abusan de la cerveza
En las noches
por allí anda
alguien desangelado
con un manojo de plumas en el bolsillo
y estos chicos -a los que
ya les está creciendo la barba-
quieren redimirse

Volver a casa

I

Hay un ángel enfermo
sentado sobre el borde de mi cama
compungido
pide perdón por otra noche en vela
mientras bebe su boldo
gesticulando náuseas inminentes
En ocasiones le ha pasado
amanecer su borrachera
con un ala enganchada
en los cables de video
Me ofrezco a acompañarlo
a alcohólicos anónimos
mas él miente “mañana”
cara de rala cosecha
Ambos sabemos
No podrá con su genio
..y otra vez
cuando me crea dormida
saldrá de ronda

II

Hay ángeles para todo
Están los que cuidan niños
los protege ancianos
los que hacen horas extras
cuando les tocan ebrios
Pero éste no encontró trabajo
Usa rasta
y su túnica es verde manzana
Él confía en la publicidad
reparte tarjetas
asegurando que el márketing
todo lo puede
en una de sus alas se puede leer:
“joven para todo servicio”
y en la otra su e-mail
En verdad
ya no sé qué hacer con él
Mi madre
cree
que son míos
esos porros que aparecen por ahí

V

-Sos un ángel- le dicen ellas
El niega con la cabeza
y camina laxo
mirando a sus chicas
les sonríe
las acaricia
en tanto ellas recatadas
le entregan lo recaudado
al final de la noche
A los ángeles
no les gusta
ni el póker ni los habanos -
se justifica
mientras acaricio los rulos
enredados en su aureola

VI


Él vende estampas
en las escalinatas de la catedral
invisible desierto el de su mano
aguarda el goteo
……………monedas y monedas
de aquellos que allí adentro
golpean sus pechos perfumados
mea culpa, mea culpa, mi grandísima culpa
y espían el segundero
ansiando encender el celular
Él guarda en sus alas los centavos
tras la cortina del vacío pedestal
Esta noche
en los arcos dorados
tendrá su cajita feliz


Myriam Leal - San Miguel de Tucumán
http://letrarte2006.blogspot.com

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Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?
Bertrand Russell


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Andrés Aldao

Olga, Galleguita...

........................'…durante una fracción de segundo su cabeza
...........................................alcanzó la dulce ingravidez, giró
...........................lentamente y sus ojos recogieron por última
..................................vez la engañosa luz de las estrellas, la
.............................................última promesa loca de la vida'
............Juan Marsé - La oscura historia de la prima Montsé


Y aunque no te conmovían los tangos,
tu cara fresca me conmovía a mí… y eso me bastaba.
Cometiste el pecado de ser Olga, la Galleguita,
y tu frescura caía sobre mis sueños empapándolos de ilusiones.

Te decía con lasciva angustia que tu pubis
era como un cuadro del renacimiento; y que tus piernas,
pálidas y largas, eran una llamada de amor indio.

Vos con disgusto me crucificabas:
Andá a joder a otras con esas comparaciones tontas,
y al decirlo recogías tu cabello revuelto por la brisa.

Meneabas ese garbo traído de las muñeiras de Galicia,
donde tus viejos se rompieron el lomo gallego.

Y yo disfrutaba tu pantalón ajustado…
Eras un ángel distraído que llegaste a la calle de baldosas sueltas,
quebradas a tu paso taconeado,
en la que gorriones incestuosos se columpiaban
entre esos paraísos que se llevó el tiempo,
arrugados…exhaustos por inviernos tétricos−lúgubres.

Tengo en la retina tus ojos color difuso−almendras,
parpadeando con esa candidez deliberada
que regocijaba mi corazón.

Eras como un fresco pintado sobre una pared de barrio
por un artista muerto de pena y amor…
Sos un adulador embustero, me decías,
sacudiéndome aquel dedo tan delgado, tan blanco
que yo llamaba aguja de colchonero.

Y entonces te hacías la rata yéndote por largos días,
tan largos y tan tristes me parecían,
que había decidido voltearme y dejarme morir.

Luego, siempre, volvías liada
entre un montón de sonámbulos
sacándome la lengua…
como relamiendo una costra de chocolate.

Reaparecías como un trasgo
envuelta en la niebla que trepaba del Riachuelo,
y yo suspirando, marmota imberbe
aplanado por una ristra de emociones virginales.

A veces te imaginaba taconeando
como una andaluza metida en esos timbos bochincheros,
mientras tus piernas largas y pálidas llamada de amor indio
se deslizaban entre las burbujas de la tardecita de fantasías y espejismos,
como para tomar el mate con rosquitas…
o una taza de café renegrido con bizcochitos de grasa.

Y a veces pensándote en la cama
arrullados los dos entre las sábanas,
los sexos buscándose con premura e inocencia
para gemir entre vaivenes agónicos e inermes de placer.

Veía a esos tipos desgarbados, Galleguita,
que con estulticia despareja te desnudaban sin bochorno
con miradas concupiscentes… húmedas de deseo.

Y me angustié el día en que
sentada en la fonda de la calle Río Bamba
susurraste: me voy ¿Que qué? que me voy,
y no pongas cara de cristo apuñaleado
o de Che Guevara sobre el mármol sucio y frío,
que me voy…

No supe de vos hasta que encontraron
tus piernas largas y pálidas llamada de amor indio,
tu cara fresca y el pubis, como un cuadro del renacimiento,
tumbados en ese basural del Docke,
la sangre marchita y negra,
como el alma del violador que punzó tu garganta,
tan suave, tan bella, tan Olga, Galleguita…

Tus ojos color difuso rociados por aquellos lagrimones
que resbalaban con pena, porque vos,
Olga, Galleguita,
fuiste con tus pájaros
a saltar de rama en rama
entre los paraísos de la barriada.

El fresco pintado sobre una pared de barrio
por un artista muerto de amor y pena,
yace atribulado entre velas de colores y lágrimas de yeso.

Ahora ya no te escucho, pucha,
decirme con aquella voz de sonsa:
Sos un adulador embustero,
sacudiéndome aquel dedo tan delgado, tan blanco
que llamaba, entonces, aguja de colchonero.

Y yo que quiero dejarme morir, Olga, Galleguita,
porque acuchillaron tu inocencia y a la mía la murieron ■

Andrés Aldao – Maalot, Israel
www.artesaniasargentina.co.il
www.escritosdeandresaldao.blogspot.com

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no sé si llorar como el día
o sonreír como la lluvia
Lucas Centurión

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Gabriel Impaglione

Sobre mis influencias

I
El hombre que vi con la fuga rota bajo metralla
en medio de una calle donde colgaban
raídas las guirnaldas de un antiguo pan.

El hombre repetido como eco en la injusticia
bajo explotación a mansalva,
bajo metal de dictadura,
cercado por la hipocresía,
inválido de balaceras de imposible.

El hombre que vi raspado de exilios,
destruido por máquinas destruidas,
mordido por la prensa ramera.

El hombre en medio de los hombres
ahogado en abismos de tiempo,
lleno de plomo imperial,
vendido por todos los traidores.

El hombre alzado todavía
voz en puño
lucha en boca
capaz de ternura de rosa en pecho
invencible en la síntesis del sueño.

Y el amor, ay amor, en el centro de las horas
como un niño que reclama mis brazos.

II
Una foto de Chaplin donde ríen mis hijos
y el silencio
con el que a veces me miras.

III
La ternura
esa sustancia
imperturbable
de mis amigos.

IV
Cualquier hora frente al mar
donde la vasta red del silencio
le roba relámpagos a las palabras
y el rumor de quillas y cubiertas
traza singladuras,
surcos de luz donde nacen los pájaros.

V
Y el airefuegotierraaguamor que tú eres
besorefugio, licor de crepúsculo y gota
encendida de música en las manos.

VI
Y la música en las manos
es decir
la música

VII
Y las manos
es decir
la voluntad de los oficios terrestres.


Te miro

En cada casa del día te miro
como si fueras todas las ventanas,
uno por uno los llamados de la geografía.

Te miro entre naves blancas
que vierten el algodón de su sombra
en el mar callado

hondamente quieto en el rumor
del viento que inventa recónditos
pasajes de guitarras, te miro.

Te miro en las vertientes de plata fugitiva
que dibujan en las faldas de la piedra
nervaduras esmeralda.

En la razón del humus y la gota
y la terca utopía de la raíz, te miro,
en la constelación de las sustancias

y la maravilla del vino en su luna precisa.
Por las crepitaciones del pan,
en la mesa servida, te miro

embarcado en la claridad de tu cuerpo
en el mío, y en mis manos
te miro, en la vastedad de tu boca

en cada relámpago de la noche en calma
donde habitan los labios que se anidan,
en el pequeño país de los besos, te miro.

Te privesc (Te miro)
Traducido al rumano por Marilena Rodica Chiretu


In fiecare casa a zilei te privesc
ca si cum ai fi toate ferestrele,
una cate una pentru chemarile geografiei.
Te privesc printre nave albe
care intind panza umbrei lor
in marea cuminte
profund linistita in rumoarea
vantului care inventeaza secrete
peisaje de chitara, te privesc.
Te privesc in gurile de argint fugitiv
care deseneaza in formele pietrei
nervuri de smarald.
In ratiunea pamantului si in picatura
si in tenacea utopie a radacinii, te privesc,
in constelatia substantelor
si minunea vinului in luna sa precisa.
Pentru crapatura painii
pe masa servita, te privesc
imbarcat in lumina corpului tau
in al meu, si in mainile mele
te privesc, in vastitatea gurii tale
in fiecare scanteie a noptii linistite
in care salasuiesc buzele ce se cuibaresc
in mica tara a saruturilor, te privesc.


De las orillas de la mañana
vienen los pájaros.
Del nácar que olvidaron
los astros en su fuga.
Nacen en las simples gotas de luz
y se multiplican
para darnos alas
alzarnos la mirada
para hacer de la contemplación
un arma pura.


Las palabras
que ocuparon la tierra cuando nada había
vinieron por el silencio.
Los gestos se llenaron de campanas,
la foresta, la llanura, cada cima
multiplicó los ecos del nombre de las cosas.

La profundidad del pan y las mareas
fue revelada
y entonces el canto distribuyó horizontes,
nuevas explicaciones
para fundar el mundo.


Campesino

El hombre decide su rumbo en la semilla
se vuelca en los muslos de la tierra
va hacia una profundidad de savia
con el sudor a manos llenas

De Explicaciones con mar y otros elementos, Editado por UniService, Trento, Italia - 2007. Edición Bilingüe.

Gabriel Impaglione – Sardegna, Italia.
http://isla_negra.zoomblog.com/

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Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.
William Shakespeare


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Rogelio Ramos Signes

Fugacidad eterna

……………………………………………"Nuestros muertos no están muertos,
……………………………………..…… sólo regresan a los sueños"
……………………………………………(Reynaldo H. Uribe)

En este poema mi padre está vivo
………………(como en los sueños),
poda sus plantas,
limpia de hojas el diminuto jardín,
habla de fértiles valles en medio del desierto
y espera el encuentro del domingo
donde Independiente posiblemente gane.

En este poema mi padre lee con voracidad,
sin discurso que lo sustente, sin ideología.
Lee por el simple placer de la lectura,
alimento del alma
que sólo consumen algunos seres animados.

En este poema mi padre habla de maderas,
de la siempre misteriosa veta del roble,
del aroma del cedro
que perfuma los dientes de la sierra.
Es el olfato de un hombre
que goza de todos sus sentidos
el que habla por boca de mi padre.
………………Yo sólo soy un niño de siete años
que escucha y aprende.

En este poema
………………(al igual que en una fotografía)
mi padre es el tercero desde la izquierda,
el que sonríe como diciendo
"en algo hay que ocupar el tiempo".
Y en su tiempo está vivo.

En este poema
mi padre inicia un nuevo injerto
sobre la rama motora del ciruelo.
Tal vez por eso se lo ve inquieto,
anhelante, lleno de locas expectativas.

En este poema
mi padre vive eternamente.
Pero es el poema
………………(pequeño, mezquino, dubitativo)
el que no está a la altura de mis necesidades.
Es el poema
……………….(volátil, inexacto, cobarde)
el que no logra que este instante sea eterno.

Tomado de la revista “Museo Salvaje”, Santa Rosa, La Pampa, Argentina, 2001


Tus sueños y vigilias

Yo no quiero escribir
una carta de amor
a una mujer ya muerta.
………Yo quiero aforar tu caudal,
………ascender en la contracorriente
………de tus benditos líquidos.
Yo no quiero
una literatura de pesadillas.
………Yo quiero una situación carnal
………(como una fundación)
………con poste enhiesto
………y rollo de justicia
………ingresando en esos mares,
………en esos desiertos
………(ingresando)
………en esas grietas del paisaje.
Yo no quiero los restos de un naufragio
sobre mi mesa de noche.
Yo no quiero el remanso
de ajenos vendavales.
………Yo quiero ser vendaval
………sin pensar en remansos.
Yo no quiero migajas
ni lástima a compartir
ni seguros contra incendios.
Yo no quiero llegar a una cena
cuando otros ya repiten su postre.
Yo no quiero ser el historiador
de tus cicatrices.
Yo quiero ser el recuerdo de esas huellas
no el escriba que diserte
sobre su condición de rúbrica.
………Tus sueños y vigilias quiero ser.
………Nada más que tu vida
en lo posible.

Inédito


En el antiguo lavadero

La ropa que usaba la señorita
días antes de la guerra
no se veía igual que la ropa que usaba
después de la guerra. Y era la misma.
Yo la hundí en la pileta del lavadero.
Yo la cubrí con jabones perfumados.
Yo la hice girar en el agua
que soltaba su vapor de suspiros hacia el techo.
Yo logré ahogarla de cuidados y de amor,
a la señorita. No a la ropa.

Del libro “Tucumán: Huit poètes argentins”, edición bilingüe español-francés, libro y CD, Abra Pampa Editions, París, Francia, 2006

Rogelio Ramos Signes – San Miguel de Tucumán

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Huye del triste amor, amor pacato,
sin peligro, sin venda ni aventura,
que espera del amor prenda segura,
porque en amor locura es lo sensato.
Antonio Machado

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Enid Pereda Girón

El cuarto vacío

………………………………………………………………“El futuro está hecho del pasado”
………………………………………………………………………………………...Anatole France

El tren subterráneo, de la línea A, se detuvo en la estación Piedras. Levanté la vista del libro que estaba leyendo y dejé vagar la mirada por el andén, desierto a esa hora de la tarde. De pronto, como atraídos por una extraña fuerza, mis ojos se detuvieron sobre una gran vidriera que simulaba ser, con sus cortinas recogidas, el ventanal de una alcoba matrimonial. En su interior se exhibía un juego de dormitorio estilo inglés. El lecho estaba cubierto con un cobertor del mismo color que las cortinas. Todo en él reunía belleza y elegancia. Sin saber porqué, me pregunté a quién podía pertenecer.
De pronto sentí que una rara emoción oprimía mi garganta mientras una nostálgica sensación de reconocimiento me embargaba. Poco a poco, todo se fue desdibujando de mi vista y ante mis ojos apareció una escena inesperada: acostada en el lecho había una mujer, extrañamente parecida a mí, que miraba con adoración a la pequeña criatura que reposaba a su lado. De pie, junto a la cama, un hombre las contemplaba con infinita ternura.
La brusca sacudida del tren, al arrancar, me devolvió a la realidad. Desconcertada me pregunté qué significaba esa escena familiar que parecía arrancada del pasado y que yo creí entrever, en el breve tiempo que el tren estuvo detenido en la estación.
Casi sin darme cuenta, repasé la historia de mi vida. Soy una mujer de treinta años, soltera, doctorada en filosofía, única hija de un matrimonio que, al recibirme en la medianía de sus vidas, me colmó de dedicación y cariño. Nada hay de secreto o extraño en mi pasado, no que yo sepa o recuerde.
Llegamos a Plaza de Mayo; a medida que subía por las escaleras, mis pensamientos se fueron centrando en los trámites que debía realizar.
Esa noche, durante la cena, comenté con mis padres el inexplicable suceso que viví esa tarde. El ruido que produjo, al caer sobre la mesa, el plato que sostenía mi madre, hizo que le preguntara sorprendida:
-¿Qué te sucede, mamá?
-Nada, hija, sin querer me quemé con el plato, por eso lo solté. Tranquilízate, no es nada.
La cena concluyó, en apariencia, similar a otras a las que estamos habituados, pero una indefinible sensación de inquietud quedó flotando en el aire.
Días más tarde, decidí bajarme en la estación Piedras y acercarme a mirar, nuevamente, los muebles que estaban en exhibición, en la vidriera que simulaba ser la ventana de una alcoba. Cuando me detuve ante ella, encontré un cuarto vacío y un cartel que decía: “J. J. Martínez, Anticuario”. Vidriera en preparación.
Mientras me alejaba por el andén sentí, íntimamente, que acababa de perder un pasaje de mi vida que desconocía, pero también supe que sería en vano que intentara recuperarlo.

Enid Pereda Girón – Buenos Aires

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Toda dificultad eludida se convertirá más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo.
Frédéric Chopin


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Robert Gurney

El hospital

Mi padre estaba
en el último piso
del hospital
de Luton y Dunstable.

Sufría
terriblemente.

Me susurró
que quería lanzarse
por la ventana.

Le pedí
que no lo hiciera
por si acaso
hubiera alguien abajo.

Creí ver una sonrisa
en sus labios.


Córdoba, España
(para una amiga en Córdoba, Argentina)

Hace 43 grados hoy.

La temperatura
está subiendo.

Hay incendios forestales
en el valle, más arriba.

Podés oír los aviones
y los helicópteros
continuamente.

Es la única manera
que tienen
para aproximarse a ellos.

Parece que el humo
se nos acerca.

Siento que me estoy asfixiando.

29 de Julio, 2007


Los encapuchados

Me encuentro dividido hoy
entre dos imágenes.

En una estoy esperando
en la parada del colectivo
al final del callejón
que llamamos la Bolera
en Old Bedford Road.

Siento la presencia a mi lado
de alguien que tiene
la cabeza cubierta
con un saco de los carboneros
parecido a los que usaban
en Abu Ghrail.

En la otra
detrás mío
estoy consciente
de una corriente de personas
que bajan la Bolera
cada una llevando
un saco de arpillera.

No dicen nada.

Me recuerdan a los monjes encapuchados
que andan sin piernas
y que, según dicen,
atraviesan los muros
de una casa muy antigua
cuyo fondo da a la catedral
de San Albano.

Sé qué quieren decir
pero no me atrevo a nombrarlo.


El Cello

Había pocas casas
entonces,
pocas pensiones
entre Barcelona y Tarragona.

Nos sentamos
en la duna
delante de la casa
de Pablo Casals.

Estaba cerrada,
vacía
y con rejas en las ventanas.

La música ausente
de un violoncelo
se mezclaba
en nuestras mentes
con el sonido de las olas
de un mar transparente.

Un guardia civil
con una ametralladora
le dijo a mi novia
que cubriera su bikini.

Un tren pasó
lleno de monjas
que se santiguaron.

El Cello
Traducido al catalán por Pere Bessó

Hi havia poques cases
llavors,
poques pensions
entre Barcelona i Tarragona.

Ens asseguérem
en la duna
davant de la casa
de Pau Casals.

Estava tancada,
buida
i amb reixes en les finestres.

La música absent
d’un violoncel
es barallava
en les nostres ments
amb el so de les ones
d’un mar transparent.

Un guàrdia civil
amb una metralladora
li digué a la meua núvia
que es cobrira el bikini.

Un tren passà
ple de monges
que se senyaren.

De El cuarto oscuro y otros poemas [La cambra fosca i d’altres poemes], inédito.
http://www.bublegum.net/perebesso/13341/CARA+Y+CELLO+DE+BOB+GURNEY+A+ORILLAS

Robert Gurney – St. Albans, Inglaterra
http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Robert_Gurney.html


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Si quieres construir un barco, no reúnas a la gente para recoger madera ni le asignes tareas y trabajo; más bien, enséñale a anhelar la eterna inmensidad del mar.
Saint Exupéry

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Carlos Penelas

Trémolo de la sombra

………………………¿Qué se ha hecho de las almas grandes y tiernas?
………………………Nietszche

Mi padre buscaba amparo en la quietud,
en el arpegio de la melancolía.
Cuando cobijaba la rosa ardida de rubor
el corazón de mi padre soñaba con una aurora.
Y su voz reclamaba la penumbra del alma,
tan bella como el mar o la fragua.
Confiaba su mirar al bosque de su infancia,
al constelado cielo que invade los recuerdos,
a los libros de la noche y del hábito.
Y su empuje furioso de latidos y bueyes,
en palidez incierta.
Cuando la soledad se hizo vidente
mi padre asomaba cierto pudor.
Un día invocó el instinto, la luz furtiva de la nada.
Ahora, como un aire nonato me visita.
Regresa con su sombrero gris,
con sus ojos de océano, invisible.
Es un padre que cavila
la sobriedad, la ternura, el fervor de los nietos.
Su palabra vela desde las crines de la pampa.
Llega para invocar el pulso,
el hirsuto monte sobre el viento.
Lo saludo junto a un ciprés que recobra la tarde.
La resurrección es devoción y bruma
sobre los ejidos del exilio.

De El aire y la hierba (2004)

Ausencia

Preciso es que te bese dormida.
Que descienda la noche en el engaño.
Que hablemos del desván,
de mi pobreza, de mi fluvial nostalgia.
Dulce mía, es necesario amar
desde el silencio.
Y de súbito el miedo,
la oscuridad, el sueño inútil.
Y tu blusa ondulante
sobre la silla azul.

Los relojes

Recién ahora son visibles los relojes,
las flores azures de la fatalidad,
la demencia. La ferocidad del odio,
el abismo. Tarde descubrimos
lo absurdo del ensueño,
las cartas de amor, el abandono
de una alcoba alucinada.
Y la furtiva presencia del mar
en las estrellas.

De La muerte y la rosa (inédito)

Carlos Penelas – Buenos Aires
http://www.carlospenelas.8k.com/


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¡Qué grande es, pese a sus miserias y vergüenzas, la fortuna del hombre! Quizá tan profunda como la noche y tan espléndida como el día. Cuánto infinito oculto en su finito. Me atrevo a sospechar a veces que fue la envidia la que mató a los dioses.
Luis Franco


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